¿Qué es un Vitral?

La pintura para cristal con las que se realizan las vidrieras de colores es muy especial. Los vitrales no solo son un deleite visual y cultural, sino que también cuentan historias de fe, historia y arte que han perdurado a través del tiempo. Uno de los más conocidos es el vitral de la Catedral de Notre Dame en París, que cuenta con más de vitral 800 años de historia y ha sido crucial en la representación del arte gótico.

Tipos de vitrales: Definición, Historia y Características

Existen también otros trabajos del siglo XI en Le Mans (Francia), donde se describe la Ascensión. Se mencionan las ventanas egipcias, que datan del año 2000 antes de Cristo, como primer indicio de ventana traslúcida, que podría tener relación con el vitral. Sin embargo, ya a fines del siglo XIX se comenzaron a usar para decorar ventanales y plafones de edificios públicos. En Europa, artistas modernos como Marc Chagall y Georges Rouault también contribuyeron a que el vitral se adaptara a los nuevos cánones artísticos y siguiera vigente.

Conociendo a Ernest Hemingway a través de su obra

Se trata de diseños con la misma elaboración que los convencionales, aunque en este caso la plancha no es de cemento o plomo, sino de vidrio. Son aquellas soluciones que siguen los principios de elaboración de los trabajos artesanales, por lo que garantiza mayores posibilidades en términos de colores o texturas. Son las piezas más utilizadas en la época del Modernismo y del art déco, lo que se traduce en obras con un amplio abanico de texturas.

Manualidades, Pintura

Para lograr efectos en los colores de los cristales, se aplica nitrato de plata a la superficie de un cristal blanco y se produce un cambio molecular donde la parte “stained” del cristal transmite una luz amarilla. En realidad los vitrales se deberían  llamar cristales coloreados, pintados y “stained”, ya que este es uno de los procesos envueltos en su producción. Una vez tenemos clara la pintura para vitrales que vamos a utilizar en el proceso hay que hablar sobre el cerné o delimitador de las manchas de color. Sin embargo, a medida que avanzaba la historia, la popularidad de los vitrales disminuyó, especialmente durante los movimientos artísticos del siglo XIX que buscaban otras formas de expresión.

Entre las ventajas más importantes de esta variedad, destaca una importante reducción del peso de estos diseños, así como la existencia de una estructura mínima para su creación. Comprende 146 ventanas con 1359 temas de los cuales el vitral de "Notre-dame de la Belle-Verrière" es el más famoso. Este predominio del vitral tiene su excepción en Italia, donde la tradición muralista no se había interrumpido desde la antigüedad, o en otros lugares que como Cataluña acusaban desde el románico las influencias italianas. Cada nueva generación de albañiles y artesanos, al tomar el relevo de la generación anterior, hará avanzar la construcción del presbiterio o de las capillas laterales y del crucero. El nombre deriva del uso de una escala de grises, pero puede tratarse de otro color. Consiste en aplicar dos o más tonos de un color (generalmente gris) para así matizar la obra sin abusar.

Notre-Dame (París, Francia)

Es muy posible que el vitral se haya extendido primeramente a Italia, donde Venecia pudo haber sido el centro en el siglo X. Opacidades y transparencias de su origen ‘‘El origen del vitral es bastante oscuro y antiguo, tan antiguo que puede datar desde la invención del vidrio. Por ejemplo, los vitrales firmados por Marchetti, que era de los pocos que firmaba, pueden valer más, pero tampoco hay mercado”, opina Siccardi. Un vitral sencillo (rombos o cuadrícula) puede costar unos diez mil pesos, mientras que un diseño complejo ronda los treinta mil. “Lo que más condiciona el precio de un vitral es el tamaño y la complejidad del diseño.

Es una técnica que consiste en una vez derretido el vidrio verterlo en un molde para darle la forma que queramos. El fusing es la creación de una pieza uniendo dos o más vidrios mediante la aplicación de calor (superponemos a un vidrio base vidrios de color) Se consideran como los mejores del mundo los vitrales de la catedral de Chartres, seguidos de los de París, Estrasburgo, Colonia, etc. del siglo XIII. En el siglo V los romanos vieron que las diferentes combinaciones de óxidos daban lugar a la coloración del vidrio, creándose así sin querer el vidrio de color. Seguramente los artesanos asiáticos fueron los responsables del florecimiento de la fabricación del vidrio, el cual tuvo su apogeo en el siglo IX antes de Cristo. Especializado en la creación, restauración y mantenimiento de vidrieras, el taller recrea un resplandor de luz gracias a su impresionante colección de vidrios antiguos y contemporáneos.

  • Se golpea suavemente por debajo del cristal y se separan en el corte.
  • Un vitral es una obra de arte creada a partir de piezas de vidrio de distintos colores, unidas mediante varillas de plomo para formar un diseño o representación pictórica.
  • Para los artistas mexicanos no fue difícil llevar a cabo monumentales obras vitrales pues estaban acostumbrados a proyectar monumentales obras murales.
  • Se considera que los vitrales representa el arte hegemónico del color y el dibujo, con motivos sacados del Antiguo y el Nuevo Testamento, representando a la Virgen María y los santos.
  • Entre todas las variantes encontramos la pintura vitral de Lefranc.

Se especializó en esta disciplina con varios cursos y, posteriormente, empezó a trabajar en un estudio de vitrales de Londres. A todas las personas interesadas en aprender a crear piezas originales de vidrio policromado. La artista Flora Jamieson combina los elementos tradicionales de los vitrales con detalles contemporáneos, como objetos ocultos y personajes traviesos. El vitral apareció para dejar pasar la luz al edificio de culto y que la edificación se convirtiera verdaderamente en la casa del Señor, lugar donde los devotos podían iluminarse con su verdad.

Con la Revolucion de 1910 el vitral en México cambia por completo dando espacio a artistas y artesanos mexicanos. En el siglo XVIII se vuelve menos popular su presencia, limitada solo al vitral religioso mientras que en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX hay un gran gusto por el vitral. En el Neoclásico el mejor ejemplo del vitral mexicano está en el Santuario de Loreto en la Ciudad de México con la cúpula de vitral más grande de su tiempo, esta cúpula fue compuesta por 24 enormes vitrales. En el Virreinato el vitral pierde fuerza pues las pinturas murales desplazan al vitral y en el Barroco todo el interés se centro en el retablo siendo imposible desviar la atención a las ventanas. El vitral llego a México muy tímidamente a fines del siglo XVIII y en el siglo XIX tuvo un resurgimiento gracias al Art Noveau.

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